miércoles, 15 de diciembre de 2010

"Ambientes de comunicación" Rudolf Verderber (Artículo)



Comunicación interpersonal: se enfoca en escuchar y responder enfáticamente , compartir información personal, sostener conversaciones eficaces y en desarrollar, mantener las relaciones. Implica interactuar con otra persona o en un pequeño e informal conjunto de personas. Platicar con un amigo en la escuela, hablar por teléfono con un compañero de clase acerca de un exámen que se avecina, discutir con los amigos los méritos de una película, tranquilizar a un amigo a quien plantó la novia, discutir las estrategias para efectuar los deberes en el trabajo, entrevistarse para un puesto y planear el futuro con la persona amada son todas formas de comunicación interpersonal.

Los grupos donde se resuelven problemas abarcan a dos o más personas comunicándose los unos con los otros, en público o en privado, para resolver un problema o llegar a una decisión. Para muchos de nosotros, este tipo de comunicaciones se lleva a cabo en las juntas de trabajo.

La comunicación en el grupo que resuelve algún problema se concentra en la interacción del grupo, en la resolución de problemas y la toma de decisiones, y en el liderazgo. La comunicación de grupo no es una actividad separada y sin relación, sino que una se levanta sobre el fundamento de las habilidades de la comunicación interpersonal.

Hablar en público significa preparar y exponer mensajes relativamente formales a audiencias en un ambiente público. Todas las variables de la comunicación están presentes en esta singular situación, pero su uso en una conferencia pública difiere, en gran medida, de su uso en otras situaciones. Hablar en público implica determinar los objetivos, reunir y evaluar material, organizarlo y elaborarlo, adaptarlo a una audiencia específica, y presentar la conferencia, así como variaciones en el procedimiento para el intercambio de información y la persuasión.

Si usted es como la mayoría de la gente, hace un uso consciente o inconsciente de algunas de estas habilidades que son necesarias para para funcionar competentemente, en tanto que otras en la actualidad no son parte de su repertorio. Sin importar qué preparación tenga usted, el estudio cuidadoso y la práctica pueden fortalecerlo y capacitarlo para alcanzar mejor sus metas.
Fuente de la imagen:

sábado, 27 de noviembre de 2010

Hondo pesar en el gremio periodístico por la muerte de Maruja (Noticia)



www.cnpven.org
26.11.10

La Junta Directiva del Colegio Nacional de Periodistas y sus 26 secretarios generales de las diferentes seccionales del pais; la Comisión Electoral Nacional y el Tribunal Disciplinario Nacional, asì como sus, 18 mil agremiados lamentamos y sentimos profundamente la pérdida irrepable de nuestra queridísima Maruja Yamawaki, histórica secretaria de la AVP y el CNP, desde donde nos acompañò durante 50 años en funciones administrativas con toda una vida dedicada a este gremio, por lo cual, la veíamos como una abnegada madre. En tal sentido, hacemos llegar nuestras sentidas palabras de condolencia a todos sus familiares y amigos e invitamos a las exequias que tendrán lugar el pròximo sàbado en horas de la mañana en el Cementerio del Este.

Breve reseña sobre Maruja.
Copiamos a continuaciòn una reseña que el colega Luis E. Zambrano, ex-Secretario Nacional de Organización, realizó sobre Maruja cuando se le hizo un homenaje en la reciente Convenciòn Nacional con motivo de haber cumplido el pasado 23 de enero 50 años como secretaria del CNP.

"La XIV Convención Nacional de Periodistas celebrada en Caracas, declaró a María del Rosario Munive de Yamawaky, (Maruja) Miembro de Honor del Colegio Nacional de Periodistas, por estar celebrando 50 años al servicio de esa institución gremial.

El evento tuvo lugar en el marco de un acto especial del día domingo 8 de agosto en el auditorio del Hermano Lanz , en la UCAB, y en donde se dieron cita los expresidentes del CNP Eduardo Orozco, Manuel Isidro Molina y Levy Benshimol.

William Echeverría presidente saliente del CNP y Silvia Alegrett, presidenta entrante, hicieron entrega a Maruja de una placa conmemorativa y la resolución respectiva que la acredita como miembro honorario del Colegio Nacional de Periodistas.

Cabe destacar que Maruja, laboró primero en la AVP desde el año 1960 y luego en lo que lleva de fundado el CNP. William Echeverría, al destacar parte de la personalidad de Maruja, recordó que la homenajeada vino desde Cartagena, Colombia, junto a varios exilados políticos y desde ese momento se quedó en Caracas hasta el día de hoy.

“aquí nacieron sus tres hijos”, apuntó Echeverría e incluso vivieron y crecieron sus primeros años de vida en lo que hoy es la sede del Colegio. Desde 1960 Maruja junto a los distintos Secretarios de Organización le correspondió emitir los carnets a los afiliados por lo que se puede decir que la conocen los 18 mil inscritos que hay hasta el día de hoy.

Esas 18.000 credenciales, las elaboró en la vieja máquina de escribir manuable, por lo que siempre los colegas le echaban broma. “La computadora de Maruja es inalámbrica”. A lo que Maruja contestaba “Bueno la de ustedes será muy moderna pero cuando se les va la corriente, se quedan como pajarito en grama”.

En los últimos días Maruja ha tenido leves quebrantos de salud, que la obligaron a tomar un reposo. El asma la pone por periodos cortos en dificultades. Ya está casi recuperada de esa dolencia lo que le permitió bromear con los periodistas que se le acercaron a saludarla en ese paréntesis de la Convención Nacional. Cuando un grupo le gritó “Maruja te queremos mucho” , ella contestó en voz tenue y quebrada “y yo los quiero a todos ustedes porque han sido la razón de mi vida”

En ese mismo acto, la seccional Falcón también le rindió homenaje. Rubén Ramos Castro Secretario General, le colocó en la solapa del vestido rosa que lucía, un botón de “Honor al Mérito”, le entregó un pendón con su foto y una cesta de mimbre repleta de dulces de leche"


(Fuente: Colegio Nacional de Periodistas, www.cnpven.org)







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martes, 23 de noviembre de 2010

Aberración (significado)



1
(Física) Imperfección de un sistema óptico que le impide una exacta correspondencia entre un objeto y su imagen. Aberración Cromática: defecto de algunos lentes que provocan la no coincidencia de las imágenes de los colores componentes. Es debida a fenómenos de dispersión de la lente.

Fuente consultada:
Nuevo Espasa Ilustrado (2005)
Madrid: Espasa Calpe, S.A.


2
Conjunto de defectos de los sistemas ópticos que no dan imágenes nítidas.

Fuente consultada: 
Nuevo Larousse Ilustrado (2005)
México D.F: Ediciones Larousse S.A. de C.V.


3
(Física, óptica) Desviación o defecto en el rendimiento óptimo de un objetivo por el cual los rayos de luz, al pasar por el lente de cualquier tipo de cámara , no reproducen fielmente el objeto. Entre las aberraciones más frecuentes nos encontramos: la esférica, en la que se forma una imagen semejante a un disco de luz, la cromática, donde se refractan diferentes colores; coma, es cuando hay distorsión en los bordes de la imagen reproducida; curvatura de campo ydistorsión en su radio.

Fuente consultada:
Gonzalez Alonso, Carlos (2003) Diccionario de Comunicación Social.
México D.F: Editorial Trillas.



Fuente de las imágenes:
http://www.glosariografico.com







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viernes, 9 de abril de 2010

Patuque Sonoro de vuelta al aire. Tercera temporada, episodio 1




Pensé que pasaría más tiempo sin hacer este espacio en radio, pero la oportunidad surgió así que manos a la obra. Por tercera temporada, viene "Patuque Sonoro", un programa concebido para divulgar exclusivamente la producción musical venezolana hecha dentro y fuera del país, con producción y locución de este servidor. Con el respaldo de Guarandingas Audiovisuales (Central de Producción), "Patuque Sonoro" brinda durante dos horas continuas un repertorio variado de canciones hechas por venezolanos en diferentes géneros, en compañía de excelentes invitados. La cita ahora es completamente en vivo todos los jueves a las 6 pm hora de Venezuela, por www.bitsradio.net, tu radio sin payola.


En el lanzamiento de esta nueva temporada, nos acompañó Kristel Sánchez (Chica Cósmica) de Satélite Musical y Tonny Goncalves de TuBanda.Com.Ve, promotores de la escena musical de nuestro país. La selección musical incluyó La Puta Eléctrica, Patafunk, Electrotribal, Trabuco Contrapunto, Entrenos, Mango Funk, Kingpin, La Nave, Alterna, Toberías, Arian, Pzoom, Bacalao Men, Telegrama, Sibelius y Los Javelin.


Por Olberg Sanz.
www.olbergsanz.blogspot.com
09.04.10





Fuentes consultadas



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miércoles, 3 de febrero de 2010

"Mínimo Descuido" (Cuento) Olberg Sanz


Por Olberg Sanz.

Un hombre alto, vestido con traje negro, con un maletín, camina velozmente en una plaza. De repente, disminuye la velocidad hasta detenerse. Es entonces cuando suelta el maletín y se pone a llorar. Procura ocultar las lágrimas entre sus manos sin éxito, algunas ya humedecieron el concreto. De donde provienen las risas no interesa, sabe que ya es víctima del escarnio público.
Sin moverse del lugar, registra su cuerpo. No es su cabello, está debidamente peinado. No son lagañas, tampoco exceso de cera en sus pabellones. Afeitado deficiente poco probable, con la precisión de la hojilla. Dientes con sarro o alitosis no es perceptible a una distancia prudencial, pero hay higiene exhaustiva en las piezas dentales. Buen nudo en su corbata, la camisa abotonada con cuidado, en combinación premeditada con el saco y el pantalón con hebilla brillante. El traje está planchado de tintorería. Sus medias se mantienen inodoras, ocultas entre pantalón y zapatos, gracias al talco. Si las trenzas están bien anudadas, sólo resta volver a los 36 pasos que hay de su casa al trabajo.
Pie izquierdo por vigésima primera vez delante del derecho, antes de visualizar el prominente busto femenino a las nueve de la mañana. Eso es el motivo de una pérdida momentánea del balance en su caminar, materia blanda bajo el zapato. De donde provienen las risas no interesa, sabe que ya es víctima del escarnio público. Compensa el resbalón adelantando el paso derecho con mayor rapidez, pero es tarde, las heces caninas lo acompañan hasta su puesto de labores diarias, con la fragancia digna del mínimo descuido.
(Ejercicio realizado para el Programa Superior de Escritura Creativa del Instituto de Comunicación y Creatividad, 01 de Enero de 2010)






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"Gravitación 1: Fragmentación momentánea" (Cuento) Olberg Sanz


Por Olberg Sanz.

Mientras hacía inspecciones a la nueva obra arquitectónica del viejo García, aproveché para deambular por los espacios abiertos para la revisión. Brillaba por su ausencia balaustrada alguna que evitase una caída desde un piso lejano de tierra firme. Supuse que estaba sumergido delirios crónicos típicos de los efectos secundarios de la medicación antidepresiva. Abría y cerraba los ojos. Me restregaba los párpados con los dedos insistentemente. Lo único que provocaba era una humectación excesiva de las cuencas oculares. Aun con la visión empañada de líquido lagrimal no era posible entender lo que percibía. ¡La escena se desformaba en mi presencia! En pleno boulevard en el centro de la ciudad, las personas se libraban de esa lóbrega fuerza que los ata al mundo terrenal. De la muchedumbre se elevaban ejecutivos apresurados que intentaban acelerar sus pasos. Giraban en su ascenso y delicadamente posaban sus zapatos pulidos en las paredes de los edificios aledaños a las aceras de la avenida. Sobre mi cabeza, se asomó un joven por una ventana. Aseguró su arnés al cable y se deslizó por una línea que a primera vista pensé que era un tendedero. Increíblemente, descendía pausadamente en forma horizontal hasta la ventana allende del pavimento. En esa misma construcción, unos pisos más arriba, una señora recibía un helado que fue lanzado por un mercader ambulante.

Esta arteria vial tan transitada no era completamente recta. Sus canales dirigían los automóviles del valle hacia la cordillera boscosa. Una niña lloriqueaba ante la inmimente caída hacia el cielo, puesto que estaba intentando aferrarse a la baranda de un bus. Una cofradía de individuos forrados en plástico cortaban el aire con la velocidad que imprimían con sus ruedas delgadas. Salían disparados como proyectiles cuando la azotea se les terminaba. Creaban sombras mientras ejecutaban algún movimiento con prólijos artificios. Caían en terreno infestado de zanjas profundas encarnadas en ventanales abiertos. Alzaron sus ruedas hacia arriba y continuaban su recorrido apartando a los pasantes con gesticulaciones burdas. La algarabía se acrecentó cuando aceleraban para volar nuevamente hacia la azotea del edificio impreso con el paso agresivo del caucho caliente. Algunos niños peleaban por un esférico que descansaba atascado en una nube.

El ambiente perdía cinemática. Cada elemento procuraba escoger un punto específico en el espacio. Un vacío estomacal me atormentaba. El viento bajo mis pies empujaba mi cabellera hacia los chubascos. Abriendo los brazos creí acercarme tanto que me convertiría en el protagonista de esta horripilante situación. No comprenderé nunca por qué la gravedad subordinaba progresivamente a cada persona que paseaba por el famoso boulevard a medida que me abnegaba a creer en todo lo visto con anterioridad.



Este cuento lo que publiqué originalmente en www.predicado.com, el 22 de enero de 2003. La intención fue experimentar, a través de un relato, cómo se alteran las realidades al cambiar la gravedad respecto del espacio.






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jueves, 12 de noviembre de 2009

"3:33" (Cuento) Olberg Sanz



¨El tiempo es un movimiento entre dos instantes¨
Aristóteles.

¨La diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es sólo una ilusión persistente¨
Albert Einstein.

¨Estoy solo y no hay nadie en el espejo¨
Jorge Luis Borges.

3:33. Por Olberg Sanz.

1

El bullicio de la calle se coló por la ventana, entre las delgadas láminas de la persiana, y la arrancó de un sueño inquieto. El palpitar acelerado la impulsó a una búsqueda visual sin foco. Las luces de edificios aledaños y el despertador digital marcando las tres y treinta y tres de la mañana. Un diminuto bombillo oscilaba levemente de su cable, cual péndulo de reloj. El cenital abarcaba cierto espacio del edredón gris y alguna parte de la alfombra del piso. Se levantó hacia delante de la cama hasta quedar próxima al espejo oval. Con la iluminación paupérrima apenas vio el rímel corrido y un moretón en la frente. Se acomodó los bucles pelirrojos para ocultar la parte de la piel afectada. Apretó los dientes y se humedecieron sus ojos. La ira fue encendiéndose con un combustible evidente: ocurrió de nuevo y ella no recordaba por qué.
Encontró un picahielos hurgando en sus bolsillos. Ahora sí, fijó la mirada en la imagen virtual y entre dientes vociferó “esta vez sí lo haré”. Apartó la puerta de su paso y cruzó el umbral. Un pasillo estrecho y largo la esperaba fuera de la habitación. La penumbra se interrumpía con los reflectores de emergencia. Miró de soslayo hacia la izquierda, se quitó las lágrimas de los ojos y volteó hacia la derecha. Ése era el camino. Sus dedos con fiereza se ajustaron al picahielos, olvidando la gélida cerámica que sus pies soportaban.
Cada paso era una danza con los rulos carmines. Lo buscó en cada puerta del pasillo hasta dar con el apartamento trece. Sabía qué era ahí pero el pomo no colaboró con ella. La puerta estaba bajo llave. Sintió su presencia detrás de ella. Un poco tarde, apenas logró voltearse y encontrar a aquel hombre atinando sus nudillos en su frente, mientras le decía “no huyas, es tarde”. Derribada, buscó el picahielos mientras él forcejeaba para llevarla en dirección a la habitación. Desesperada, gritó y pidió auxilio mas la voz nunca resonó con la acústica de las paredes. Al fin, logró asir el picahielos y lo hundió en el hombre. Él, luego de tragarse el dolor, agarró la cabeza de ella y la estampó en el muro, provocando un estruendo tan fuerte como el choque entre dos autos. Abrió los ojos y el corazón acelerado la empujó a la hora. Otra vez, eran las tres y treinta y tres de la mañana.
2

Paulatinamente sus párpados se plegaron. La imagen difusa empezó a aclarar hasta encontrar arriba de ella el bombillo pequeño oscilando. Se sentó, se tocó la nuca y sentió una leve quemadura. Su cabeza había tocado la suerte de lámpara cuando el hombre la zumbó en el lecho de su habitación, dejando el vaivén del cable.
Trató de incorporarse al espejo pero la contusión que le dejó la confrontación en el pasillo, la dejó aturdida y cayó de rodillas. Torpemente, se ubicó frente al espejo y vio su maquillaje corrido. En el reflejo oval encontró detrás de ella, el reloj digital y justo al lado, la grabadora de mensajes y había un recado en la memoria. Apoyándose de la cama y de las puertas del clóset contiguo, bordeó el colchón hasta la mesa de noche. Separó un par de bucles para presionar el botón adecuado. El registro era del hombre: “Alicia, Alicia, Alicia… siempre jugando al cuento del mundo maravilloso, huyendo de la realidad. Te lo repito, no huyas que es tarde. Lo que te acaba de ocurrir es una advertencia, no entres a la habitación trece, no me obligues a deshacerme de ti. Un beso muñeca”.
Quitó algo de flujo nasal y lágrimas que se habían pegado de su cara y sintió la imperiosa necesidad de conocer el misterio de aquel departamento. Se acercó al llavero y sólo una llave guindaba de los tres ganchos. El rótulo rojo decía en tinta negra gruesa “13”. Revisó su bolsillo, y para sorpresa de ella, estaba el picahielos. Con llave y picahielos en mano, fue sin parar hacia el previo de la habitación trece.
No había nadie en todo el pasillo, así que apuró el paso hasta detenerse en la puerta con el número trece hecho en metal. Un hilo de silencio y supo que otra vez él estaba detrás ella, como la vez anterior. Sin mirar atrás se agachó rápidamente y justo a tiempo, aquel hombre incrustó el puño en la madera, tumbando el número tres de la puerta. Con increíble confianza, sintiendo que se repetía la escena casi de la misma manera, Alicia insertó el picahielos en la pierna de aquel que caía hacia atrás entre la ira y la impotencia de reponerse al instante. Desde el piso, fue pateado por ella quien con firmeza le dijo “Ahora huye tú, tienes tiempo Alfonzo”. Arrastrándose y con el picahielos hundido en la pierna, él se perdió al fondo del pasillo, lejos de la habitación que se quedaba con el número uno en su entrada.
Alicia entró con cautela y trancó la puerta. Al voltear, una luz le cegó la vista por unos instantes, hasta que pudo ver delante de ella. Era Alfonzo quien cerraba un poco la persiana porque el sol de verano estaba justo enfrente de la ventana. “Al fin llegaste amor, te esperé todo el día”, le decía utilizando un impecable traje blanco. “¿A mí?” –le responde Alicia- “Pero, no entiendo…”, “Tú siempre jugando, vamos te he preparado una sorpresa” se apresuró Alfonzo a replicarle mientras le tapaba la boca con un dedo.
La seda se enroscó formando una suerte de túnel con destino al placer. En el centro, descendiendo en caída libre, dos cuerpos sin vestimenta, arrastrando el sudor del otro con los dedos como arado a una tierra inhóspita. La carne se hizo vicio y los gemidos tomaron ritmo agitado. Pronto Alicia se sujetó de la espalda de Alfonzo y con una ínfima inspiración en boca abierta alcanzaba su pequeña muerte interna. La oscuridad la rodeó cuando volvió en sí. Estaba sobre su cama con edredón gris y con un severo dolor de vientre. Volteó a su izquierda y el digital parecía descompuesto, faltaba un “tres” en las tres y treinta y tres de la mañana. Al registrarse con las manos bajo el ombligo, halló sangre entre sus piernas.
3
Se tocó las caderas. Las sintió más cercanas a su ombligo. Apartó los vestigios de sangre y, no encontró heridas. Encontró justo a su izquierda, sobre la mesa de noche, un trozo de pan que pisaba una nota. El diminuto documento sólo decía en grafito “cómete esto para que mejores rápido. Mamá.” Con dos mordiscos acabó con el bocadillo, tenía hambre.
Cuando sus ojos encontraron el espejo, notó que el rímel no estaba corrido en sus mejillas. Violentamente se acercó al reflejo oval y halló una tierna piel detrás de sus rulos carmesí. Deslizó sus dedos por sus sienes hacia abajo, hasta doblar un poco sus labios. Su delgado cuerpo portaba una blusa celeste, como aquellas que usaba en bachillerato. Escuchó un ruido fuera de la habitación. Volteó la vista y la puerta estaba abierta. Llegó al largo y angosto pasillo. Avanzó hacia la derecha, donde creyó haber ubicado la fuente del sonido. Pronto estuvo en el previo de una habitación que sostenía el número uno y al lado, dos agujeros que sostuvieron otra cifra. La puerta estaba entre abierta, así que la empujó y al dar el siguiente paso, trastabilló al pisar el número tres con su pie desnudo y rodó tres veces cuarto adentro. Se incorporó rápido y se encontró frente a una ventana cuyas cortinas se abrieron para darle paso. “Alicia, ¿estás ahí?” entonó una tímida voz juvenil. Palpitó con fuerza el corazón en su pecho. Ésto lo había sentido antes. Se estrujó la camisa para contener la sensación y paulatinamente se acercó para divisar quién era el visitante en el nivel inferior. “Hola, ¿cómo estás bonita? No te molesto, ¿verdad?” El muchacho apenas podía mantener el hilo de voz y ella con tono muy agudo y altanero sólo dijo “Hola, dime.”. El apresuró a replicar “Hoy tres de marzo, traje esto para ti, espero te guste” y reveló un girasol que extendió hacia ella, quien casi no podía respirar con el duro y constante palpitar de su corazón. Sin pensarlo, sólo le chilló “¿Cómo te atreves Alberto? Lárgate, no vuelvas” y se corrió hacia el lavamanos a ocultar su rostro mientras las lágrimas brotaban sin control de sus ojos. No oyó más al joven en la entrada del edificio. Alicia volvió en sí, y regresó a la ventana sin esperanza. Aquel admirador se había marchado. Abrió el grifo y el agua se acumuló poco a poco mientras ella se deshacía de las lágrimas regaron el rimel. Sollozando, tosió hasta hallar su voz desgastada que dijo a sí misma “Siempre lo mismo… siempre jugando al cuento del mundo maravilloso, huyendo de la realidad… o del amor… ¿será posible que amar no duela tanto? Siempre lo mismo… te amo y no lo admito… Alfonzo eres Alberto, Alfonzo…” Tras estas palabras, sumergió su cabeza en el lavamanos tratando de quitarse todo pesar. Burbujas iniciaron su danza desde las fosas nasales que expiraban aire y conjugaron una máscara que no pudo ocultar la tristeza arrastrada desde el tres de marzo. Desinflada, Alicia alzó la cabeza, inspiró profundo y salpicó con agua el espejo. Débil, sostenida de sus manos frente al lavamanos, con un severo dolor que alcanzaba todo resquicio del alma, viró a su derecha y encontró su habitación de siempre, con la nocturna metrópolis tras las persianas, el bombillo pequeño oscilando en el techo y el reloj digital con marcando un solo ¨tres¨ de las tres y treinta tres de la mañana.
4
Oyó en la pared detrás de ella algo que se estrelló bruscamente, y se alejó rápido. Alzó la vista y no lograba enfocar claramente la ventana abierta y la persiana con vista a la ciudad. Estelas de figuras quedaban con el mínimo movimiento de su cuerpo. Escuchó un paso fuera de la habitación que golpeó sus tímpanos con todos los decibeles posibles, otro paso y otro paso y otro más. Uno más fuerte que el anterior, acercándose a la puerta de su habitación. Las manos en sus oídos no eran suficientes para aplacar el ruido, ya estaba tumbada en el piso por el alto volúmen. Un paso más y un fuerte choque de dos carros en la calle. La colisión se escuchó tan cerca que se cubrió con los brazos. Volvió a mirar fuera del baño, hacia la ventana y vio una silueta femenina cayendo sobre su cama con rulos rojos y el bombillo moviéndose de un lado a otro. Temblando, se incorporó sobre las rodillas para acercarse, restregó sus párpados, y vio con claridad que la cama delante de ella, estaba vacía.
Salió del baño viendo en todas direcciones y no había más nadie en el recinto. Alguien llamó a la puerta y los tres golpes en la madera sonaron tan duro como los pasos fuera del apartamento. Sangre quedó en las manos de Alicia al tratar de taparse los oídos, quería gritar mas el terror la tenía ahogada en el dolor. Caminó unos pasos atrás, se sentó en el borde del colchón, apoyó una mano detrás de ella y sintió algo que no era edredón. Era ella quien reposaba con sus bucles carmesí desordenados y la sangre se impregnaba en el vientre desde su mano. Se apartó, vio sus manos manchadas y al volver a su lecho, éste estaba vacío.
Tres golpes a la puerta esperaban respuesta, y aunque Alicia ya esperaba el volúmen anterior en aquel llamado, esta vez fue diferente. No se atrevió a atender. ¨Mi amor, estás ahí?¨, era el tono cálido en la voz de Alfonzo. ¨Vamos, deja el miedo. ¿No quieres verme?¨. Ella no respondió. Las lágrimas estaban regadas entre sus mejillas, sus pupilas y algunos mechones rojos sobre su rostro.
Prosiguió él ¨Siempre jugando al cuento del mundo maravilloso, huyendo de la realidad...¨ Alicia casi no podía respirar, esas palabras otra vez se conjugaban y el aire parecía desvanecerse alrededor de ella. La última frase que escuchó de Alfonzo, se perdía camino al silencio absoluto ¨no huyas que es tarde¨. Giró tres veces en sí misma buscando algo, además del reloj digital que sólo marcaba un tres y finalmente se encontró en el espejo oval. Ahí estaba de rodillas sobre la cama, con el cable del bombillo alrededor de su cuello, oscilando con el peso de su figura en dirección al espejo, aumentando las grietas con cada toque del cristal. El marco de madera envejecida, liberó las astillas de un espejo que descansó en pedazos sobre la alfombra. Alfonzo abrió la puerta y con un girasol en la mano entraba exclamando ¨Feliz cumpleaños Alicia! Hoy tres de marzo, traje esto para ti, espero te guste¨. La buscó en la cama, en el baño y no estaba. Sólo encontró en la mesa de noche un trozo de pan que acostumbraba dejarle su mamá con una nota diminuta, y justo al lado, un reloj digital que no marcó la hora.


Este cuento de género supenso, fue una asignación que desarrolló en varias sesiones de un Diplomado sobre Escritura Creativa que cursé en el Instituto de Comunicación y Creatividad (ICREA).





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miércoles, 4 de noviembre de 2009

"Ni me explico, ni me entiendes. Los laberintos de la comunicación" Xavier Guix


Recordando los años universitarios, aparecieron aquellos diagramas que pretendían explicar el proceso de comunicación a través de algún enfoque. El primero que se aventuró en la materia fue Aristóteles de Estagira, en el siglo quinto antes de Cristo. Vaya que acertado con tan pocos elementos. En esta experiencia, el filósofo griego formuló cómo ocurría el fenómeno de la comunicación en las ágoras. Un emisor hacía uso de la palabra, cuyo mensaje era escuchado por la audiencia que se convertía en receptor de los datos.

Conforme pasó el tiempo, aparecieron otros modelos, con mayor cantidad elementos en juego que influyen en la comunicación humana. Por mencionar sólo algunos está el de Claude Shannon y Warren Weaver (1948), Gerhald Maletzke (1963) y Miguel Rodrigo Alsina (1989). El primero tuvo un enfoque en la comunicación a través de un canal artificial reproducida en la experiencia del teléfono, que incluyo las fuentes de ruido. Maletzke, prefirió agregar la psicología social a la comunicación, es decir las relaciones y procesos psicológicos en y entre los factores físicos. Alsina en cambio, se inclinó por la sociosemiótica en su modelo, al afirmar que la comunicación se desarrolla en tres fases: producción, circulación y consumo.

Así pues, la comunicación vista como proceso es esencialmente complejo y mucho más cuando se explora que, a pesar que los seres humanos podemos compartir razgos físicos, pensamientos, gestos, lenguaje, idioma, religión y empatía, la tarea de transmitir nuestras ideas y pensamientos se hace difícil sino imposible (sin omitir los casos de afasia*), y no necesariamente por fuentes de ruido que no nos permita escuchar lo que dicen otros. Esto es lo que analiza Xavier Guix, psicólogo de profesión y con estudios avanzados en PNL, en su libro "Ni me explico, ni me entiendes. Laberintos de la Comunicación".

No es otra publicación teórica más para la comunicación. La estructura de ensayo se ajusta mejor a su intención de contar con elocuencia, a través de experiencias y citas de otros textos, lo intrincado de explicar ideas en la sociedad. Temas como la afectividad, las similitudes y diferencias físicas, el status socioeconómico, el estado de ánimo y la intención de nuestro discurso se desarrollan en dos capítulos: el primero, más allá del emisor y receptor. El segundo, la descomunicación. Este último en mi opinión, es el más interesante y que se disfruta más con varias lecturas.



Glosario:
*Afasia: pérdida del habla o deterioro de su uso o comprensión como consecuencia de una lesión cerebral.



Por Olberg Sanz.
www.olbergsanz.blogspot.com
04.11.09




Sobre el autor
Xavier Guix (1960, San Boi de Llobregat, España - ?)

Estudió en el Colegio Salesiano de su ciudad. Posteriormente los abandona para dedicarse a la radio, televisión y teatro. Ingresó con veinticinco años en la Universidad Oberta de Catalunya, licenciándose en Psicología, y con un master en Programación Neurolingüística en el Institut Gesalt de Barcelona. Es profesor de EADA, y ejerce profesionalmente como psicólogo.





Publicaciones relacionadas

"Trastornos del lenguaje" (Artículo)

"Propósitos de la Comunicación" David K. Berlo (Artículo)

Xavier Guix: Ni me explico, ni me entiendes. Los laberintos de la comunicación (Artículo)

Networking: cómo hacer un buen contacto (Artículo)


El Manifiesto Cluetrain: El ocaso de la empresa convencional (Reseña)






Referencias consultadas:
Cabrera, Adriana y Pelayo, Neneka (2001) Lenguaje y Comunicación. Caracas: Libros de El Nacional.

Guix, Xavier (2005) Ni me explico, ni me entiendes.
Laberintos de la Comunicación
. 
Bogotá: Editorial Norma.

martes, 9 de junio de 2009

Taller de Locución en el Instituto Universitario de Tecnología Venezuela




El pasado viernes 12 de junio de 2009, fui invitado para dictar una clases magistral de radio por internet, en los espacios del Instituto Universitario de Tecnología Venezuela, IUTV, ubicado en la calle Londres, Las Mercedes, Caracas. Grata sorpresa, hasta un diseño de volante había sido reproducido como dispositivo publicitario de la actividad que pretendía una aproximación al apasionante mundo de la locución y la radio.



La actividad incluyó los siguientes temas: diferencias entre la radio AM, FM e internet. Funcionamiento de la radio hertziana. Curiosidades históricas del medio radial. Principios básicos de locución. Aproximación a los programas de edición de audio. Aproximación a los equipos radiales. Términos relacionados con locución. Ejercicios de lectura. Ejercicios de respiración. Ejercicios de vocalización. Ejercicios de dicción.


Agradecimientos especiales para Mónica Sánchez y Alexsander Barbiero por hacer posible esta actividad que benefició a todos los estudiantes presentes del Instituto Universitario de Tecnología Venezuela, IUTV. (Fotos cortesía de Emily Uribe)




Por Olberg Sanz
www.olbergsanz.com
13.06.09









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